Ilse: Actriz. Simpática y caradura.
Cledi: más seria, más irónica, con voz más gruesa.
ILSE y CLEDI ensayando un parte de «El jorobadito», de Roberto Arlt
ILSE: (Interpretando a Rigoletto, el jorobadito) ¿Y dónde está la banda de música con que debían festejar mi hermosa presencia? Y los esclavos que tienen que ungirme de aceite, ¿dónde se han metido? En lugar de recibirme jovencitos con orinales, me atiende una vieja desdentada y hedionda. ¡Esto no parece una casa de familia sino una ferretería! Es simplemente asqueroso. ¿Cómo no han tenido la precaución de perfumar la casa con esencia de nardo, sabiendo que iba a venir?
CLEDI: (Tirándole letra) Mirá, Rigoletto, no seas perverso. Prefiero cualquier cosa a verte pegándole con un látigo a una inocente cerda. ¿Qué te ha hecho la marrana? Nada. ¿No es cierto que no te ha hecho nada?…
ILSE: ¿Qué se le importa?
CLEDI: ves, ahí no va “qué se le importa”, ya no se usa eso. Va “qué te importa”. Es como decir “allá en el infierno se vamo a encontrar”. Suena raro.
ILSE: Me hiciste perder. ¿Cómo sigue? Ah, me acordé. (retoma postura de Rigoletto) “Como me embrome mucho la voy a rociar de petróleo a la chancha y luego le prendo fuego».
CLEDI: (Tose) Me voy a comprar puchos.
ILSE: Eso no está en el texto.
CLEDI: (Con afectación, mientras camina “saliendo” de la escena) Te voy a retorcer el pescuezo, Rigoletto. Escuchá mis paternales advertencias, Rigoletto. Te conviene…
ILSE: Esta se va a comprar puchos a cualquier hora. Viciosa. (a público) Nos quedamos hasta tarde acá en el teatro, me hace pasar letra para terminar de adaptar un texto de Roberto Arlt. Y se va a comprar puchos a las doce de la noche. ¡Como tarda en volver esta! La tendría que haber acompañado.
(Sonido de sirena. Cledi detenida. Está siendo interrogada)
CLEDI: ¿Qué estaba haciendo? Teatro. Tratando de adaptar un texto de literatura a teatro. Oficial, déjeme que le explique. Perdón, ¿usted es oficial o suboficial? (tose) ¿Me da fuego por favor? Ah, no se puede fumar… pero usted está fumando. Bueno, le explico qué estaba haciendo. Tomemos de ejemplo este texto: “Ella, que odiaba a los bolcheviques, me escuchaba deferentemente cuando yo hablaba de las rencillas de Trotsky y Stalin. Ella, ella que se entusiasmaba ardientemente con los más groseros figurones de nuestra política conservadora”. Este texto no es teatral. Es literario. Hay que pasarlo a teatro. ¿Se da cuenta, agente?
(Ilse detenida. Está siendo cacheada por un policía)
ILSE: Oficial, “no sé por qué se me ocurre que usted es de la estofa con que se fabrican excelentes cornudos”. No se altere, es parte de la obra que estamos ensayando. «El jorobadito» de Roberto Arlt.
CLEDI: (A público) Mentira. La conversación no fue esa. Mirá si le voy a hablar de Trotsky y Stalin a los canas estos y la otra le va a decir que es un cornudo. Pero lo del manoseo si fue verdad. (reffexiona) Salí a comprar puchos y volví en un mes. Es que salí del teatro y me agarró la cana. Mi hermana salió del teatro a ver qué pasaba y se la llevaron a ella también. Por nada. Por estar ensayando una obra de teatro.
ILSE: También vos, quien te manda a buscar puchos a cualquier hora.
CLEDI: Yo quiero salir a comprar puchos a la hora que se me canta. Además la sacamos barata. Nos manosearon un poquito y nos largaron. Podría haber sido peor.
ILSE: Cuando me lo cruce al petiso ese que me metió mano lo empujo abajo del colectivo.
CLEDI: (Tose) Terminemos el ensayo, Ilse.
ILSE: Si a vos te pasa algo me llevo puesto a alguno.
CLEDI: Nos vamos a terminar muriendo las dos.
ILSE: Si nos vienen a buscar de nuevo, que se pudra. Otro manoseo no me banco.
(Sonido de sirena)
ILSE: (Con un pucho en la mano) Tranquilos. Esa no fue una sirena de policía. Fue de una ambulancia. Ay, Cledi. Esta vez no te llevaron los milicos, pero te terminó llevando esta porquería, hermana querida. Una sola vez nos llevaron. Nos asustaron, nos manosearon y nos largaron. Tenías razón Cledi, la sacamos barata. La obra se estrenó igual, claro. Mirá, lo que pusieron en La Capital sobre la obra: «Excelente versión del ‘El jorobadito’, de Roberto Arlt, en versión libre de Rodolfo Aldasoro, por el grupo La Ribera. Una proeza hecha con maestría y una interpretación impecable”, seguro lo dijo por mí, obvio, “que logran momentos de antología. Se dedica el montaje a la memoria de Cledi Bertino, quien colaboró en la etapa de análisis y reelaboración del texto”. Fumate un pucho, donde quiera que estés.
ACTRIZ: Ilse y Cledi Bertino aparecen inscriptas como secuestradas en 1976 por fuerzas parapoliciales y llevadas al Pozo, ex Jefatura, actual Sede de la Gobernación de Santa Fe, en Rosario, liberadas el mismo año de su detención. Cledi figura como directora de teatro detenida por actividades subversivas.

¿Quiénes fueron Cledi e Ilse Bertino?
Cledi o Cledy M. Bertino: Poeta, crítica literaria, profesora de Literatura en educación superior media y universitaria, actriz (con un único registro sobre tablas), dramaturga y directora de teatro. Colaboró con la agrupación La Ribera Teatro Libre. Secuestrada por la Dictadura en 1976 junto a su hermana Ilse. Falleció en 1977.
Ilse Bertino: Actriz, militante del teatro independiente e integrante de toda la historia de la agrupación La Ribera Teatro Libre de 1960 a 1982. Fue secuestrada por la Dictadura en 1976 junto a su hermana Cledi o Cledy.
En la foto, Ilse Bertino interpretando «Por un tris» de 1964 en el Teatro La Ribera. (Moreno y Tiberti, 2013: 228).
“La mujer que fue a comprar puchos y volvió un mes después”
Esta obra de “Teatro en espera” es una producción del Taller de Personajes Históricos del Seminario de Historia del Teatro en Rosario de la Escuela de Teatro y Títeres que incluye una investigación sobre una figura del teatro local, una dramaturgia y la construcción del personaje por parte de les estudiantes.
Sofía Pieretti estudió, compuso y, sobre un texto de Juan Pablo Giordano, interpreta “La mujer que fue a comprar puchos y volvió un mes después”, en el acto de Colación de Grados, en el patio de la Escuela del 29 de noviembre de 2024. Ramiro Sorrequieta vistió a la actriz y la asistió Ludmila Marcore. Comunicó Mailén Aguiar. Produjeron Marianela Druetta y Orlando Verna, y dirigió Santiago Pereiro.
