Revista de la Escuela Provincial de Teatro y Títeres de Rosario Nº 5029

«Desde el primer día, el 1° de abril de 1974»

Mirian Gaido puede contar la historia de la Escuela de Teatro y Títeres en primera persona. Conoció a Alcides Moreno a los 16 años y transitó en la Secretaría un recorrido hoy lleno de detalles y emociones, y los cuenta en esta entrevista

Mirita no es solo la memoria viva de la Escuela de Teatro y Títeres “desde el primer día, el 1° de abril de 1974”, afirma con una sonrisa, también de la transformación institucional de las “artísticas”, como se denomina en la jerga educativa a las carreras de teatro, danzas y música en Rosario. El bar de Viamonte y España sirvió de punto de encuentro, justo entre su casa y la Escuela. Un té la acompañó a desandar una larga y compleja historia. El testimonio de Mirian Gaido tiene el valor de la enunciación en primera persona y en situación histórica, sin embargo cargado de emotividad y cariño por las instituciones educativas donde transitó.

A los 16 años, Mirita era integrante de la Biblioteca Mitre de calle Ayacucho cuando, entre cosas en desuso, alguien halló un antiguo teatrillo. Fue así que el grupo fue en busca de un maestro titiritero y, entre dos o tres, el elegido fue Alcides Moreno. Bajo su dirección, la agrupación de títeres de la Biblioteca hizo innumerables funciones en escuelas y otras instituciones con dos obras, entre ellas “El casamiento de Doña Rana”.

Cuando nació la Escuela de Títeres y su destino inicial fue la Escuela de Comercio Las Heras de barrio Refinería, Mirian ya trabajaba en ese establecimiento y Moreno le pidió que sea la pro-secretaria. Al principio había dos divisiones, una para chicos y otra para gente más grande, de cursado nocturno. Mirita recuerda los esfuerzos enormes para atraer estudiantes a una carrera novedosa como la de Títeres, cuando la conexión del centro con los barrios era precaria sobre todo de noche.

Años duros y de aprendizajes

Eran tiempos de una violencia política que degeneró en el Golpe de marzo de 1976, el gobierno militar y el Terrorismo de Estado. Alcides era un titiritero muy conocido en la ciudad por la aparición de sus muñecos en televisión, en obras de teatro y en cine, pero fue rápidamente perseguido por sus ideas y sufrió en 1977 el resonado hurto de sus muñecos.

Mientras tanto, la Escuela exhibió “Las andanzas del zorrito Juan”, una obra con títeres de animales del folclore argentino, dirección de Alcides Moreno y de las que Mirian participó desde 1978 junto a Guadalupe Tempestini, Ruth Durí, Alicia Rajlin y Oscar Muñoz. La obra sirvió como presentación de la Escuela y modelo de Elenco Estable con muchas funciones ofrecidas en escuelas y otras instituciones.

Mirian revela cuál era el misterioso proyecto de Alcides Moreno que estuvo programado para salir en la televisión de Rosario en los altos setentas y se frustró pocos días antes de salir al aire. Era teatro de marionetas en cajas negras con manipulación múltiple, es decir con varios titiriteros. El dispositivo había sido popularizado en la televisión por el Topo Gigio, un personaje de goma espuma italiano que despertó gran atención en Argentina en los 70 desde su primera aparición en 1968. Mirita se toma la frente y dice no saber dimensionar la inmensa cantidad de horas de ensayo que llevó el proyecto, junto a Alcides y Stella Maris Fragalo. Preguntada sobre los motivos, después de tanto trabajo, del cortocircuito que acabó con la producción televisiva, Mirian afirma desconocerlos aunque los remitirá, con reiteraciones a lo largo de la entrevista, posiblemente al “difícil carácter” e intransigencias de Moreno.

Al final de los 70 la violencia política se exacerbó y la táctica de la Escuela fue “pasar desapercibida”, vista, por ejemplo, la feroz intervención sufrida por la Biblioteca Vigil en 1977. No pudo. Para esa época Julio Rayón había reemplazado a Pedro Arkhipenko en la regencia y fue detenido arbitrariamente por fuerzas paramilitares. Lo mismo sucedió con la profesora María Inés Cabanillas y dos alumnos de la Escuela. Tati Cavallo sustituyó a Rayón. 

Un año de malas y buenas

Fue en 1980 que el Gobierno militar declaró prescindible a Alcides Moreno, lo despojó de sus cargos y le prohibió que hiciera apariciones públicas. El titiritero se exilió en España junto a su compañera Guadalupe Tempestini, quien en 1981 se desvinculó de la Escuela. Alcides volvió una única vez a Argentina en 1996. Falleció en 1998 en Sevilla, en el mismo lugar que Guadalupe, este 13 de junio de 2025.

En reemplazo de Moreno, la Escuela recibió con agrado ese mismo año, 1980, el nombramiento de Stella Maris Fragalo como regente, ya que se trataba de una alumna dilecta formada en la propia institución.

Mirian Gaido.

También en 1980 será de mudanza para la Escuela que dejará la zona norte y se instalará en pleno centro, Córdoba 1186, casi esquina Mitre. Hasta 1977 había funcionado allí un café concert llamado “El gallo azul”, hubo que adaptar las instalaciones para la Escuela y Mirian recuerda la dura limpieza de las bellas escaleras de mármol de la casona, sucias con el pegote del alfombrado que las tapaba.

“Hubo un aluvión de alumnos”, dice con entusiasmo al remarcar la nueva instalación céntrica de la Escuela y la posibilidad de ofrecer otros turnos, además de los nocturnos. Y de un refuerzo. Casi simultáneamente se mudan a la misma edificación la Escuela Provincial de Danzas Nigelia Soria y la Escuela de Música. Luego un hecho desgraciado entre un alumno y una alumna de la Escuela de Títeres despobló las aulas.

En julio de 1982 hay una renovación del elenco de la Escuela, coordinada por Mirian, con la formación de dos nuevas agrupaciones integradas por estudiantes de los tres años de la carrera.

Otra Escuela

Durante 1982, el Gobierno decide la separación de las escuelas artísticas. La Escuela de Danzas, encabezada por Isabel Taboga, irá al primer piso de Córdoba y Maipú, mientras que la Escuela de Música será dirigida por Daniel Cardoso y se asentará en Córdoba 1046 (hoy en Santa Fe 1154). Mirian se hace cargo de la Secretaría de la Escuela de Música. 

Con el regreso en diciembre de 1983 de la Democracia, para 1984 la Escuela Nacional de Títeres recupera el cargo de rector, arrebatado a Moreno, y se elige a una regente que oficiará de rectora reemplazante: Lelia Area, quien provenía del campo de las Letras. Será hasta 1986, cuando el gobierno radical nombra a un nuevo rector, el director teatral y médico José “Pepe” Costa. A partir de allí y con la incorporación de las carreras de actor, la institución llevará el nombre de Escuela Nacional de Teatro y Títeres. Según desliza Mirian, Moreno no estaba de acuerdo con la reingeniería de la Escuela. Creía que una carrera se iba a “fagocitar” a la otra, y con las cartas echadas, lo lamentó.